Pão de Canela

La plaza de las flores es un rincón perfecto para hacer una parada para comer algo. Con sus bancos, su pequeño jardín y su fuente, reúne las condiciones adecuadas para hacer una pausa en nuestro camino por Lisboa mientras disfrutamos de una bebida, helado o algo de comer.

Empezamos por un antiguo kiosco que ha sido restaurado y donde podemos disfrutar de un café, un zumo o algún refresco si optamos por una pausa breve y simplemente queremos hidratarnos.

Si el día es demasiado caluroso o simplemente nos queremos dar un capricho tenemos la opción de tomar un helado en Nannarella, una pequeña heladería artesanal cuyo propietario es italiano y por supuesto se sirven los helados de la forma tradicional italiana: con espátula.

 

Copenhagen Coffee Lab es una franquicia danesa de cafeterías, donde se pueden degustar una amplia variedad de cafés que son molidos diariamente, además de chocolate caliente de dulces y pasteles. Hay Wi-Fi, sitios para sentarnos y leer tranquilamente rodeados de una marcada decoración nórdica.

Y vamos a centrarnos en Pão de Canela, situado en un edificio típico lisboeta, es un bar donde podremos disfrutar tanto de desayunos, comidas, meriendas o cena. Además de que durante los fines de semana tenemos disponible un brunch bastante completo por unos 18,00€. Dispone además de una terraza exterior tranquila y muy agradable si el sol nos acompaña ese día, aunque debemos de pagar un suplemento que no se aplica en el interior del local. Otro plus de este sitio es que debido a su proximidad al Parlamento de Portugal podemos toparnos con los diputados lusos, normalmente entre semana.

En definitiva, un lugar agradable en el que podemos parar si nos coge de camino en nuestra ruta y tenemos hambre, aunque no lo recomendaría si no es en esa situación.

 

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